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La Agrupación Municipal del PSOE pide a la Junta mensajes claros que no siembren confusión con sus decisiones sobre el confinamiento en Ponferrada

La Agrupación Municipal del PSOE de Ponferrada lamenta profundamente los errores de comunicación de la Junta de Castilla y León respecto al anunciado confinamiento perimetral de Ponferrada, errores que han provocado gran confusión entre los habitantes del municipio y graves daños en los negocios que sustentan la economía local.

Desde el PSOE de Ponferrada comprendemos la enorme dificultad que supone gestionar esta terrible crisis sanitaria y la presión a la que se ven sometidos los responsables de hacerlo, pero también es necesario que nuestros máximos dirigentes políticos responsables de las decisiones en materia sanitaria comprendan que la ciudadanía tiene que recibir mensajes claros, que no den lugar a la confusión que ha provocado la propia Junta de Castilla y León, comunicando primero que todo el Municipio de Ponferrada quedaría confinado desde el viernes, para luego decir que sólo se confinaría la ciudad de Ponferrada y no sus pedanías, retomar inmediatamente después la idea inicial de confinar todo el Municipio, para, finalmente, dar un quiebro incompresible y dejar sin efecto cualquier tipo de confinamiento. O sea, cuatro decisiones distintas en un mismo día para al final dejar las cosas como estaban antes.

El virus sigue ahí y la prioridad absoluta es luchar contra él todos juntos, pero introducir confusión entre unas ciudadanas y unos ciudadanos ya de por sí bastante desorientados sólo puede provocar miedo, alarma y desconfianza en aquellos que deben tener la cabeza y las ideas frías para revertir esta pandemia.

Ponferrada, modelo de unidad y compromiso

Ponferrada, modelo de unidad y compromiso

El lunes 1 de junio Ponferrada, junto al resto de municipios del Bierzo y Laciana, entró en la llamada Fase 2 del proceso de desescalada, siendo la única gran ciudad y el único territorio de toda Castilla y León en acceder a esta fase. Por esa razón, durante toda esta semana Ponferrada va a estar en el punto de mira o en el foco de atención informativa de la provincia de León y de la Comunidad Autónoma.

Ponferrada ha estado muchas veces en el foco de la noticia, pero generalmente ha sido por cuestiones negativas relacionadas habitualmente con conflictos laborales y crisis económicas.

Por una vez, y espero que sirva de precedente, Ponferrada es un escaparate en el que otras grandes ciudades se fijan para emprender, dentro de solo unos días, un proceso similar.

La puesta en marcha de forma ejemplar de la Fase 1 y su correcto desarrollo, capital para dar paso a la fase siguiente ha sido un trabajo muy duro en el que todos han puesto un gran empeño. Ponferrada no ha defraudado en este aspecto y ahora no puede permitirse el lujo de defraudar y mucho menos a nosotros mismos, a las mujeres, los hombres y los niños ponferradinos. Debemos dar un buen ejemplo y creo que lo estamos consiguiendo a base de trabajo, planificación y compromiso por parte de todos, absolutamente de todos: desde el personal sanitario a los profesionales de la hostelería y el comercio, pasando por los funcionarios y los empleados públicos, organizaciones no gubernamentales y los ciudadanos en general, ciudadanos a los que me veo en la obligación de pedir, de rogar si fuera necesario, que sigan manteniendo ese plus de responsabilidad individual para mantener las medidas de seguridad, prevención y distancia social absolutamente necesarias para que un rebrote del virus no ponga en peligro todo lo que hemos logrado hasta ahora y que tanto esfuerzo y sacrificio nos ha costado a todos.

No es este el lugar ni el momento de enumerar agradecimientos, porque me faltaría espacio, pero he de decir que todos han mostrado un alto grado de implicación para que el desenvolvimiento de la vida cotidiana de Ponferrada en la Fase 1 y la subsiguiente entrada en la Fase 2 sean un éxito y un ejemplo a seguir.

Tengo que hacer también una mención al ambiente político municipal, pues en este punto los representantes públicos ponferradinos han sido capaces de eludir los enfrentamientos estériles para no enrarecer la situación y para no exacerbar los sentimientos y los comportamientos más irracionales y exaltados, pues solo un clima de convivencia y unidad puede ayudarnos a salir airosos de esta situación tan dramática. En este sentido, la aprobación, en el Pleno del pasado viernes 29 de mayo, por una amplia mayoría y sin ningún voto en contra, del Plan de Reactivación Económica será fundamental a la hora de marcar una línea de compromiso de todos con Ponferrada y sus habitantes.

Creo sinceramente que acciones como la ordenación de las terrazas municipales, la organización de los mercados semanales o las peatonalizaciones reversibles de calles durante el fin de semana, han sido un éxito por un doble motivo: porque se han desarrollado de forma pacífica y generalmente aceptada y porque han demostrado a la ciudadanía que existe una cierta idea de ciudad y de municipio y alguien que se esfuerza por planificar las cosas con buena voluntad y cierto sentido. Seguramente que habrá errores, absurdo sería no reconocerlo, pero en un clima de diálogo, de convivencia y de lealtad estos errores nos servirán para aprender y, también, para potenciar los aciertos que hemos tenido y no para propiciar la confrontación, como lamentablemente estamos viendo en otros escenarios políticos.

Estamos asistiendo a una catástrofe mundial que nos va a traer una devastación de proporciones incalculables y nadie, por mucho que presuma de lo contrario, nadie estaba preparado para esto. Cuando llegué a la Alcaldía de Ponferrada, hace ahora un año, aunque parece ya un siglo, nadie me dijo que en pocos meses tendría que lidiar con una pandemia de proporciones bíblicas y que por lo pronto en nuestra comarca ya ha acabado con la vida de casi un centenar de personas y minado la salud de varios millares de nuestros compatriotas.

Es una desolación, pero no hay alternativa, pues la confrontación, el reproche desaforado y la crítica destructiva seguro que solo conseguirán añadir más desolación, porque la historia de España ha tenido frecuentes ejemplos de ello, algunos relativamente cercanos y con heridas aún sangrantes.

Siempre apelé a la lealtad entre instituciones. Es lo menos que podemos ofrecer a aquellos que nos han elegido para que los representemos. Por ello siempre he ofrecido y reclamado diálogo a la Junta de Castilla y León, a la Diputación Provincial, al Gobierno Central y también a los grupos políticos con representación en el Ayuntamiento y a los grupos y asociaciones con presencia en el Municipio. No pretendo convencer a nadie con mis argumentos, sino tan sólo una oportunidad para dialogar, porque dialogar implica escuchar y de algún modo empatizar, ponerse en el lugar del otro.

Viene toda esta reflexión a cuento de que bien es verdad que Ponferrada va a estar durante unos días en el foco o en el punto de mira de la noticia, pero aún nos queda un largo y tortuoso recorrido y si no continuamos por la senda del trabajo conjunto, de la planificación, de la lealtad y del compromiso de todos no habremos conseguido nada. Pero si conseguimos trabajar bajo esas premisas Ponferrada seguirá siendo por mucho tiempo un ejemplo a nivel provincial, autonómico y hasta nacional y hará que nos sintamos orgullosos, no de Ponferrada, que siempre lo hemos estado, sino orgullosos de nosotros mismos.

Olegario Ramón Fernández, Alcalde de Ponferrada

Rueda de prensa telemática de Olegario Ramón, alcalde de Ponferrada

Olegario Ramón presenta un Plan de Reactivación Social y Económica de más de 2,2 millones de euros para Ponferrada

El alcalde del Ayuntamiento de Ponferrada, el socialista Olegario Ramón, ha presentado hoy en la primera rueda de prensa por videoconferencia celebrada en el Consistorio un amplio Plan de Protección Social y Reactivación Económica para el municipio ponferradino. Este plan será llevado a votación en los próximos días y el regidor espera obtener el respaldo unánime de todos los grupos políticos.

Descarga el Plan de Protección Social y Reactivación Económica

Vídeo de valoración de Olegario Ramón

Secretario general del Psoe Ponferrada (León)

El sector público, una vez más, al rescate

Carta del secretario general del PSOE en Ponferrada, Olegario Ramón

El confinamiento en mi habitación alcanza ya los veinte días. Ciertamente he podido verificar, para mi sorpresa, que se pueden hacer muchas cosas sin salir de unos pocos metros cuadrados, y también que la privación de libertad es un castigo generalizado en los sistemas penales de todo el mundo por algo. Ahora que la temida curva parece que empieza a estabilizarse, si bien todavía quedan unas semanas de lucha disciplinada frente al COVID 19 y varios meses para la vuelta a la normalidad, si alguna vez vuelve eso que denominamos normalidad, no es momento de ajustar cuentas con nadie pero sí me sorprende el cambio de opinión de los que habitualmente piensan que el mercado siempre consigue un equilibrio per se, sin necesidad de intervención alguna del Estado en los mecanismos intestinos de funcionamiento del mismo.

Ya en 2008 líderes mundiales rendidos al liberalismo más ortodoxo cambiaron su discurso e insistieron y actuaron en esa línea, en la necesidad de la intervención del Estado de manera activa y protagonista para salir de aquella situación de caos económico mundial. Superados los aprietos más acuciantes de aquella crisis, esos líderes volvieron a su pétreo liberalismo casi sin agradecer al Estado, a lo público, a lo común, el enorme esfuerzo realizado para salir de aquel atolladero.

La crisis sanitaria del COVID 19 nos ha puesto otra vez en una tesitura similar, salvando las distancias. El sistema sanitario público ha salido al rescate de todos nosotros con un sobreesfuerzo sin precedentes. Un sistema que, con carácter general, en los últimos años ha perdido músculo mientras se bendecían nuevas fórmulas de gestión sanitaria: fundaciones, sociedades mixtas o impulso directo de la sanidad privada, que sin duda debilitaron nuestra fortaleza sanitaria pública. La red de nuevos hospitales de la Comunidad de Madrid o el Hospital de Burgos pueden ser ejemplos paladinos pero hay otros muchos por casi todo el territorio nacional.

Otro tanto se puede decir de nuestro sistema público de cobertura de necesidades sociales. Hasta hace nada se escatimaban fondos para financiar nuestro sistema de cobertura a las personas dependientes y ahora mismo, a consecuencia de los efectos de la pandemia, todos los sectores le piden al Estado y al resto de administraciones ayudas para salir de esta situación casi sin precedentes. Se vuelven a poner en valor los pilares públicos del Estado para hacer frente a una situación de necesidad generalizada. No pocas administraciones han pasado de practicarle al sector público una estricta terapia de adelgazamiento a exigirle que haga frente a una panoplia de necesidades sobrevenidas.

Se suele decir, no sin razón, que la historia es cíclica y que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Confiando en que, por una vez, esto no sea así, creo que si algo ha de traer esta crisis es la nula tolerancia hacia cualquier tipo de ataque al sistema sanitario público, la contestación abierta, contundente, feroz hacia cualquier intento de desmembramiento de un sistema sanitario público de calidad, universal y gratuito. El sistema sanitario y el sector público en su conjunto saldrán heridos por su sobreesfuerzo en esta batalla. Por eso se ha de compensar ese déficit y se ha de actuar bajo la juiciosa hipótesis de que este tipo de pandemias, que creíamos que no podían afectar a la vieja Europa ni al mundo desarrollado, podrán repetirse cada cierto tiempo en el futuro. La sociedad no toleraría que una nueva pandemia nos pillara desprevenidos.

Y no quiero caer en la necedad de centrar el debate de la gestión de una crisis sanitaria gigantesca en la altura a la que han de ondear las banderas o en si los medios de comunicación están presentando esta pandemia como una catarata de buenas noticias. Ahí ya no entro ni quiero entrar. En ese terreno de la farándula política hace tiempo que ya me he rendido ante lo obvio, ante lo miserablemente obvio.