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La Agrupación Socialista de Ponferrada denuncia de forma enérgica la incompetencia política e hipocresía del portavoz del PP en el Ayuntamiento ponferradino, Marco Morala

La Agrupación Socialista de Ponferrada tiene que denunciar de forma enérgica la incompetencia política y la hipocresía del máximo representante del PP en el Consistorio ponferradino, Marco Morala.

Al señor Morala le faltó tiempo para sacar pecho de la reciente visita a la Tebaida del presidente Mañueco y aprovechó para atacar al alcalde del PSOE, Olegario Ramón, por su falta de diligencia en la cesión del solar de Carrefour para el centro de especialidades y por el hecho de que el alcalde se lamentara de que el presidente Mañueco no hiciera ni una sola referencia a la implantación en el Hospital de la Unidad de Radioterapia, una promesa personal del propio Mañuedo (y, dicho sea de paso, de todos los dirigentes del PP desde hace más de una década) que, según Morala, ya se está ejecutando.

Pues bien, precisamente ahora, a raíz de una reunión de los representantes de la Plataforma Sanitaria del Bierzo con el gerente regional de Salud, Manuel Mitadiel, nos enteramos que no habrá Unidad de Radioterapia en nuestra comarca al menos en los próximos cinco años, ¡Menuda forma de cumplir las promesas!, señor Morala. Y por otro lado, también nos hemos enterado de que la Junta de Castilla y León tiene poca voluntad de sacar adelante el proyecto del centro de especialidades, porque, no se avanza en la firma del convenio regulador de sus obligaciones. O sea, que lo que quiere es que el Ayuntamiento le ceda el solar sin comprometerse en firme a construir en él un centro sanitario. Y esto a Morala le parece justo y razonable. Señor Morala, estamos convencidos de que la Junta no tiene intención alguna de construir ese centro por la sencilla razón que no la tuvo nunca. Fue una ocurrencia de su antecesora y compañera de partido para intentar revalidar su candidatura a alcaldesa por el PP y, de paso, rascar unos votos en de cara a las pasadas elecciones municipales, intento frustrado, pues ni rascó votos ni la ocurrencia le sirvió para repetir como candidata a la Alcaldía por el PP.

Se ve que el portavoz del PP Marco Morala anda muy ocupado estos días como para detenerse en analizar los perjuicios para Ponferrada y para el Bierzo de estos incumplimientos de la Junta. Seguramente esté más preocupado por seguir las declaraciones de Felipe Álvarez (don donde dije digo digo Diego), presidente de la Asociación Templarium, que le sirve de ariete para los ataques furibundos contra la acción municipal. Felipe Álvarez acusa al Ayuntamiento de haber impedido la celebración de la Feria de las Rebajas, cuando hace más de una semana que comunicó por escrito que esta feria no podía realizarse este año debido a las “circunstancias actuales” provocadas por la pandemia del coronavirus. Mal puede impedir el Ayuntamiento algo que no se iba a producir de ningún modo por razones de seguridad sanitaria.

Desde la Agrupación del PSOE de Ponferrada pedimos a Marco Morala y al PP mayor lealtad institucional, mayor humildad, teniendo en cuenta que bajo su mandato Ponferrada estuvo completamente abandonada y ahora exige que se arregle todo en un año de mandato, cuando, además, un tercio de ese tiempo hemos tenido el municipio y todo el país paralizados por culpa de una epidemia a escala mundial.

“Señor Morala, si de verdad quieren usted y los suyos ayudar a Ponferrada y al Bierzo, cooperen y pídanle al presidente Mañueco que saque adelante lo antes posible la Unidad de Radioterapia del Hospital, porque este municipio y esta comarca no pueden esperar cinco años, con los enfermos viajando de forma vergonzante a León o a Salamanca. Y pídanle también que firme un compromiso serio para construir ese centro de especialidades tan necesario para descongestionar nuestro Hospital. No son caprichos, son necesidades”.

Secretario general del Psoe Ponferrada (León)

El sector público, una vez más, al rescate

Carta del secretario general del PSOE en Ponferrada, Olegario Ramón

El confinamiento en mi habitación alcanza ya los veinte días. Ciertamente he podido verificar, para mi sorpresa, que se pueden hacer muchas cosas sin salir de unos pocos metros cuadrados, y también que la privación de libertad es un castigo generalizado en los sistemas penales de todo el mundo por algo. Ahora que la temida curva parece que empieza a estabilizarse, si bien todavía quedan unas semanas de lucha disciplinada frente al COVID 19 y varios meses para la vuelta a la normalidad, si alguna vez vuelve eso que denominamos normalidad, no es momento de ajustar cuentas con nadie pero sí me sorprende el cambio de opinión de los que habitualmente piensan que el mercado siempre consigue un equilibrio per se, sin necesidad de intervención alguna del Estado en los mecanismos intestinos de funcionamiento del mismo.

Ya en 2008 líderes mundiales rendidos al liberalismo más ortodoxo cambiaron su discurso e insistieron y actuaron en esa línea, en la necesidad de la intervención del Estado de manera activa y protagonista para salir de aquella situación de caos económico mundial. Superados los aprietos más acuciantes de aquella crisis, esos líderes volvieron a su pétreo liberalismo casi sin agradecer al Estado, a lo público, a lo común, el enorme esfuerzo realizado para salir de aquel atolladero.

La crisis sanitaria del COVID 19 nos ha puesto otra vez en una tesitura similar, salvando las distancias. El sistema sanitario público ha salido al rescate de todos nosotros con un sobreesfuerzo sin precedentes. Un sistema que, con carácter general, en los últimos años ha perdido músculo mientras se bendecían nuevas fórmulas de gestión sanitaria: fundaciones, sociedades mixtas o impulso directo de la sanidad privada, que sin duda debilitaron nuestra fortaleza sanitaria pública. La red de nuevos hospitales de la Comunidad de Madrid o el Hospital de Burgos pueden ser ejemplos paladinos pero hay otros muchos por casi todo el territorio nacional.

Otro tanto se puede decir de nuestro sistema público de cobertura de necesidades sociales. Hasta hace nada se escatimaban fondos para financiar nuestro sistema de cobertura a las personas dependientes y ahora mismo, a consecuencia de los efectos de la pandemia, todos los sectores le piden al Estado y al resto de administraciones ayudas para salir de esta situación casi sin precedentes. Se vuelven a poner en valor los pilares públicos del Estado para hacer frente a una situación de necesidad generalizada. No pocas administraciones han pasado de practicarle al sector público una estricta terapia de adelgazamiento a exigirle que haga frente a una panoplia de necesidades sobrevenidas.

Se suele decir, no sin razón, que la historia es cíclica y que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Confiando en que, por una vez, esto no sea así, creo que si algo ha de traer esta crisis es la nula tolerancia hacia cualquier tipo de ataque al sistema sanitario público, la contestación abierta, contundente, feroz hacia cualquier intento de desmembramiento de un sistema sanitario público de calidad, universal y gratuito. El sistema sanitario y el sector público en su conjunto saldrán heridos por su sobreesfuerzo en esta batalla. Por eso se ha de compensar ese déficit y se ha de actuar bajo la juiciosa hipótesis de que este tipo de pandemias, que creíamos que no podían afectar a la vieja Europa ni al mundo desarrollado, podrán repetirse cada cierto tiempo en el futuro. La sociedad no toleraría que una nueva pandemia nos pillara desprevenidos.

Y no quiero caer en la necedad de centrar el debate de la gestión de una crisis sanitaria gigantesca en la altura a la que han de ondear las banderas o en si los medios de comunicación están presentando esta pandemia como una catarata de buenas noticias. Ahí ya no entro ni quiero entrar. En ese terreno de la farándula política hace tiempo que ya me he rendido ante lo obvio, ante lo miserablemente obvio.

El portavoz del PP, Marco Morala, actúa con irresponsabilidad y deslealtad al acusar con falsedades al equipo de gobierno de pasividad ante el coronavirus

Ponferrada, 7 de marzo de 2020.- El portavoz del Partido Popular en el Ayuntamiento de Ponferrada, Marco Morala, está protagonizando un inexplicable episodio de deslealtad política con las ponferradinas y los ponferradinos, dedicándose a lanzar graves sospechas y falsedades sobre la actuación de los responsables del Gobierno municipal respecto a la enfermedad infecciosa denominada coronavirus. Sospechas y falsedades que no hacen sino propagar el alarmismo e incitar al miedo y al pánico con mayor rapidez de la que se expande la enfermedad.

Los hombres, mujeres y niñas y niños de Ponferrada no se merecen un representante político que basa su actuación en la desinformación y en intentar desinformar a la ciudadanía para lograr réditos políticos. Utilizar la salud de los ciudadanos para obtener algún tipo de ventaja política es una conducta reprobable, que se califica por sí misma. El señor Morala, sin haber mostrado ningún tipo de preocupación previa sobre las medidas que se han adoptado, acusa a este equipo de Gobierno de actuar con “falta de prevención y transparencia” y exige mayor “celeridad en la respuesta de la que ha demostrado”. Además, con una falta de ética total, asegura que se ha “tomado demasiado tiempo para no responder con un auténtico protocolo, sino con información parcial”.

El portavoz Morala oculta que, nada más tener conocimiento del único caso de coronavirus que se ha registrado en Ponferrada, el alcalde, Olegario Ramón, se puso en contacto con responsables del Hospital del Bierzo, quienes le transmitieron toda la información al respecto, pidiendo a los representantes públicos un ejercicio de calma y de serenidad, instando a la aplicación de los protocolos y medidas recomendadas.

El PP, por boca de su representante en Ponferrada, demuestra una vez más un alto grado de irresponsabilidad y de temeridad en su acción de oposición, pero en este caso actúa, además, con una agravante cualificada: intentar aprovechar una situación de alerta sanitaria mundial para obtener réditos políticos. Nunca en este Municipio se había visto algo parecido en el ejercicio de la acción política, pues lo que requieren las ponferradinas y los ponferradinos es que sus representantes públicos se mantengan serenos y unidos en momentos como éste, y no que se dediquen a propagar la desconfianza en el sistema de toma de decisiones y en el sistema público de salud que, por otro lado, en Castilla y León está gestionado, y todo parece indicar que con algún acierto, por el propio partido del portavoz Marco Morala y sus aliados. Por otro lado, el señor Morala debiera saber que una de las pocas medidas recomendadas por la Junta de Castilla y León, gobernada por su partido, para la protección de la población es que no falte jabón en los colegios.

La situación provocada por el coronavirus es difícil y compleja, pero sólo se puede encarar y combatir con serenidad y con unidad de todos los agentes sociales, políticos y hasta económicos, y no mediante la difusión de pseudoinformaciones y noticias falsas, como  de forma triste, lamentable, pero sobre todo preocupante, hace el representante del PP, quien olvida que el día 2 de marzo, un día después de conocerse el primer caso de coronavirus en la provincia, el concejal de Seguridad Ciudadana, José Antonio Cartón, solicitó a los Jefes de Servicio correspondientes el protocolo de actuación para implementar las medidas de prevención y protección frente a un eventual contagio por coronavirus, informó a todo el personal municipal y ordenó la compra del material necesario para protección de todo el personal municipal, poniendo dicho material (geles desinfectantes y mascarillas) a disposición de los trabajadores, siguiendo escrupulosamente las recomendaciones de las autoridades sanitarias, tanto de la Comunidad autónoma, como del Estado español, como de la Organización Mundial de la Salud.

Por tal motivo, la actuación política del portavoz del PP lo desacredita como representante público, pues demuestra que la infección por coronavirus le interesa menos que lanzar acusaciones infundadas contra quienes han sido elegidos para gestionar el Municipio también en situaciones de emergencia. En política no vale todo señor Morala. Usted ha perdido el rumbo, si es que alguna vez lo ha tenido.

La Junta no despeja las dudas sobre su compromiso con el centro de especialidades

El alcalde de Ponferrada, Olegario Ramón, aprovechó la visita institucional del consejero de Presidencia, Ángel Ibañez, para transmitirle su preocupación por las recientes declaraciones del gerente de Sacyl, Manuel Mitadiel, asegurando que hay especialidades que se ubicarán en el Hospital y que no se moverán ni aunque se llegue a construir el nuevo edificio

Ponferrada 27 de enero de 2020.- El consejero de Presidencia de la Junta de Castilla y León, Ángel Ibáñez, y el alcalde de Ponferrada, Olegario Ramón, mantuvieron una reunión en el despacho de la Alcaldía dentro del marco de la visita institucional de este responsable político autonómico que tiene un doble objetivo, por un lado tomar contacto con el territorio, algo que el alcalde considera que “es de agradecer” y, por otro lado, tratar asuntos preparatorios de la visita que realizará a Ponferrada el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, probablemente a medidados del mes de febrero próximo.

          El consejero Ángel Ibáñez y Olegario Ramón hablaron sobre la necesidad de que exista lealtad institucional y trabajo conjunto entre las instituciones a las que respectivamente representan por encima de los colores políticos y abordaron temas como la necesidad de extender la señal de internet al medio rural y a las pedanías próximas a Ponferrada; las actuaciones necesarias para impulsar un plan de revitalización del comercio.

Asimismo trataron sobre el centro de especialidades médicas, tras las recientes declaraciones del gerente autonómico de Sacyl, Manuel Mitadiel, “unas declaraciones que me parecen preocupantes y van en la línea de lo que vengo anunciado desde hace varias semanas, incluso meses, de que no está clara la voluntad de la Junta de compromiso con ese centro”.

          En materia de sanidad, también hablaron sobre el Hospital del Bierzo y sobre los consultorios médicos rurales. Asimismo, le regidor ponferradino se interesó por las previsiones de financiación del acuerdo marco sobre servicios sociales, dentro del capítulo genérico de competencias impropias; sobre el matenimiento de los colegios públicos, que suponen una carga importante para la administración local; sobre las previsiones de actuaciones en las carreteras titularidad de la Junta; y sobre la adopción de medidas de fomento de la industria y el empleo en el Municipio.

          En la reunión también estuvieron presentes el delegado de la Junta en León, Juan Martínez Majo, y la coordinadora de servicios de la Junta en Ponferrada, Silvia Franco.

          En su visita institucional al Consistorio ponferradino, el consejero de Presidencia también aprovechó para saludar a los portavoces de los grupos políticos representados en la Corporación Municipal.